¿Qué diferencias existen entre la tripa natural y la artificial?

Seguro que en más de una ocasión, a la hora de mirar el paquete de un embutido, os habéis fijado en la lista de ingredientes. Algo que por cierto no es como para extrañarse, ya que hay fabricantes que con tal de bajar costes añaden sustancias muy diversas; generalmente antagónicas al concepto que muchos tenemos de comida de calidad. De hecho, ¿qué necesidad hay de saturar los alimentos,y especialmente los embutidos, con aditivos artificiales? Esta problemática, cada vez más común, me daría para varios posts, así que dejaremos el asunto para otra ocasión y veremos una de las consecuencias de esta tendencia: las tripas artificiales.

Todos sabéis que para hacer los embutidos se emplean tripas de cerdo (generalmente), pues son el “contenedor” ideal para la carne y los aditivos (naturales, eso sí); pero, ¿qué pasa con la tripa artificial? Muchos os la habréis cruzado mientras hacíais la lectura del inicio. Pero, ¿qué es eso de “tripa artificial”? No es otra cosa que la sustitución de la tripa natural del cerdo por copias fabricadas en celulosa, colágeno u otras sustancias gelatinosas; naturales o no. ¿Sorprendidos? Es una técnica muy frecuente empleada en la industria para reducir costes, y a su vez una solución de la que huimos los productores tradicionales.

Que conste que este recelo a la tripa artificial tiene sus razones de ser. Y es que por una parte las cualidades organolépticas del producto merman de manera más que considerable; siendo, para que os hagáis una idea, algo así como lo que sucede con el café torrefacto. Una aberración que altera el sabor y la textura natural del producto; en este caso café. Por otra parte nos encontramos con lo poco recomendable que resulta comer este tipo de “tripa”, ya que a fin de cuentas lo que estaremos ingiriendo son trozos de “papel” procesados, gelatinas derivadas del petróleo y, en el mejor de los casos, subproductos cárnicos provenientes del reciclaje de huesos y materia orgánica de lo más variada. No suena muy apetitoso, ¿verdad?

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